• Hoteles en Lagos

    Los hoteles en Lagos se corresponden a uno de los mejores destinos turísticos del Algarve portugués. El visitante puede estar seguro que encontrará ofertas interesantes en todo tipo de alojamientos (casas, apartamentos, casas rurales, hoteles de todo tipo y pensiones). El objetivo final es que pueda disfrutar al máximo de sus vacaciones.

    Cabe tomar en cuenta que si el viaje se realiza durante la temporada alta, el índice de ocupación es bastante elevado. Por ello, la mejor opción, además de reservar con anticipación, es acercarse a una agencia de viajes de su confianza y dejar que le orienten. Sin embargo, internet es también una excelente herramienta porque se pueden encontrar verdaderas oportunidades.

    Si sus posibilidades se lo permiten, le recomendamos optar por un apartamento puesto que Lagos es una ciudad donde los apartamentos céntricos están muy cerca de las zonas de playas y de restaurantes, tiendas y bares. Usted podrá disfrutar de intimidad y sentirse como si estuviera en su propia casa.

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    ¿Cómo llegar a Lagos?

    Para llegar a Lagos hay que tomar en cuenta que la ciudad se encuentra a unos trescientos kilómetros al sur de Lisboa y a 350 al este de Sevilla. Por esa privilegiada posición es posible llegar a este centro turístico del Algarve portugues  por cualquier forma que el visitante elija. Si lo hace por avión, el aeropuerto más cercano es el de Faro. Está a noventa kilómetros y el trayecto se realiza en poco más de una hora. La terminal tiene excelentes conexiones con ciudades británicas, alemanas o portuguesas.

    Si su opción es el tren, Lagos cuenta con una estación que une Lisboa y Sevilla. También el autobús le permite viajar cómodamente porque hay salidas diarias desde Sevilla y Lisboa. Hay que tener en cuenta que si su origen es Madrid, hay servicio tres veces a la semana.

    Con automóvil propio o rentado, la más cómodo es coger la E-1 si su origen es España. Esa carretera une Sevilla con Huelva y el sur de Portugal. Entrado en el país, hay que tomar la A-22 hasta su conexión con la A-2 y la desviación hasta Lagos.


     

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    Playas de Lagos

    Las playas de Lagos se caracterizan por sus paisajes de acantilados, cuevas, arena dorada y servicios. Se pueden hacer paseos en barca para recorrer riscos, cuevas y puentes naturales. Las mejores son Burgau, Dona Ana y la impresionante Ponta da Piedade. La mejor es la de Dona Ana, que se encuentra a menos de veinte minutos caminando desde el centro de la ciudad. Está rodeada de increíbles vistas, parajes, rocas y acantilados. La de Don Camilo es ideal para la práctica del submarinismo porque sus aguas son limpias y transparentes.

    La majestuosa, de acuerdo a los visitantes, es la de Piedade donde se aprecia un enorme peñasco presidiendo la playa lo que le da un tono salvaje. Al estar rodeada del núcleo urbano, está muy concurrida pero cuenta con una gran cantidad de servicios.

    La playa de Meia está al este de la ciudad. Es extensa, de arena dorada y propicia para la practica de deportes acuáticos. Finalmente, las más destacadas son las de Burgau, Doña María, o Da Luz. Esta última es la más concurrida y, al igual que otras, cuenta con numerosos servicios y comodidades.

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    Turismo en Lagos

    Hacer turismo en Lagos nos permitirá conocer una bella parte de la región lusa del Algarve y de la provincia de Faro. Cuenta con unos veinte mil habitantes esparcidos en seis distritos o pedanías (Barão de São João, Bensafrim, Luz, Odiáxere, Santa Maria y São Sebastião). Su principal actividad es el turismo, con sus playas extensas de arena dorada como principal reclamo turístico. Miles de visitantes viajan cada año a sus playas en busca de descanso y ocio.

    La ciudad de Lagos está muy cerca de lugares turísticos como Portimao, Monchique, Vila Do Bispo y Aljezur. Un punto y aparte es la cocina que se puede disfrutar en sus restaurantes. El pescado y los mariscos son los productos estrella.

    Las calles del pueblo nos permiten ver ese uso popular de los colores en el cuidado de sus casas. Pequeñas puertas y ventanas bordeadas de azul o amarillo, mayólicas en sus frentes, balcones de herrería trabajada, iglesias blancas y retablos dorados. Pero, además, los palacetes e iglesias de los siglos XVI y XVII, con decoraciones barrocas portuguesas típicas, nos maravillan con sus vueltas y revueltas y su uso del color.

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